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El jefe concibe su papel como el de un vigilante, cree saberlo todo, hace todo por sí mismo y para sí, permanece siempre por encima de los demás, teme las iniciativas de otras personas, hace el papel de inspector o capataz, emplea su poder para dominar o someter a los demás.
Estando solo es temeroso e inseguro, nadie puede contradecirle, da órdenes y disposiciones, busca culpables y hace del castigo fuente de diversión.
El líder libera las energías de los demás, busca opiniones, comparte y delega responsabilidades, busca la superación de los demás, acoge las sugerencias de todos, es el compañero de trabajo, involucra a sus seguidores en proyectos de mediano y largo alcances.
Se concentra en el desarrollo individual y colectivo de las personas y la sociedad, crea ambientes adecuados para el cumplimiento de objetivos concretos, lidera procesos de cambio, enseña y aprende de los demás, fomenta la cultura y el respeto, no divide para sobresalir, busca la unidad y respeta el pensamiento tanto como la libertad, los derechos humanos y la sana convivencia, su pensamiento está sobre los intereses individuales o de grupos de poder.
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